Según Jensen y McConchie (2020), comprender la importancia de las relaciones en un entorno de aprendizaje comienza por entender que los seres humanos son biológicamente sociales por naturaleza y buscan establecer conexiones. La ausencia de dichas conexiones tiene un costo considerable. Modelar relaciones saludables es una de las mejores formas de aprender. En efecto, el ser humano es eminentemente social, necesita vínculos e interacción con sus semejantes para sobrevivir, crecer, desarrollarse y ser feliz. Las relaciones humanas son esenciales y contribuyen al éxito de una persona en diversos aspectos de la vida, mientras que su ausencia puede conducir al fracaso y al aislamiento social. Una buena relación entre docentes y estudiantes es fundamental en el proceso de aprendizaje.
Según Gini-Newman y Case (2018), los cinco principios para una enseñanza y un aprendizaje efectivos son: (1) involucrar a los estudiantes; (2) mantener la indagación; (3) fomentar estudiantes autorregulados; (4) crear un aprendizaje rico en evaluación; y (5) potenciar el aprendizaje mediante la tecnología digital.
Lograr que los estudiantes se sientan parte de lo que están aprendiendo puede ser una tarea un tanto difícil debido a la cantidad y complejidad del conocimiento que reciben. Sin embargo, es posible diseñar actividades que despierten su interés. Los docentes deben formular preguntas que promuevan el debate y el trabajo en grupo, así como evaluar el interés de los estudiantes por los temas propuestos. También es muy importante utilizar un lenguaje cercano a los estudiantes y aplicar metodologías innovadoras y creativas. Gracias a ello, los períodos académicos resultan mucho más productivos tanto para docentes como para estudiantes.
Con base en este principio, y como una propuesta, las instituciones educativas deberían implementar un curso al inicio de sus programas dedicado al autoconocimiento. Por ejemplo, los estudiantes que cursen esta asignatura (la cual no tendría calificaciones) podrían realizar pruebas de personalidad que revelen su estilo de aprendizaje y rasgos específicos de su personalidad. A través de discusiones grupales, el docente y los estudiantes podrían debatir sobre las grandes diferencias entre los seres humanos y aprender a ser tolerantes y a complementarse mutuamente.
Mantener la indagación es muy importante para encontrar respuestas a preguntas que el estudiante aún no conoce. En otras palabras, estas preguntas requieren un proceso de investigación por parte del estudiante que resulta muy útil para el aprendizaje. Los docentes podrían organizar talleres semanales en los que se planteen este tipo de preguntas y los estudiantes investiguen un tema para la semana siguiente. Estas preguntas pueden convertirse en una poderosa fuente de motivación, ya que las respuestas deberían ser aplicables a la mayoría de las situaciones de la vida real.
Fomentar estudiantes autorregulados es especialmente importante en la educación a distancia, donde el aprendizaje depende en gran medida de la motivación del estudiante. Para ser un aprendiz competente es necesario ser un participante intencional y activo, capaz de iniciar y dirigir su propio aprendizaje, y no un aprendiz meramente reactivo. Aunque el aprendizaje autorregulado requiere establecer metas, diseñar estrategias para alcanzarlas y controlar el proceso mediante una autoevaluación constante, los docentes deberían crear un plan de motivación que pueda implementarse para el desarrollo individual de cada estudiante. La originalidad y la aplicación práctica de lo que se estudia conducirán al logro de los objetivos sin necesidad de desarrollar estrategias adicionales.
Al crear un aprendizaje rico en evaluación deben considerarse ciertos aspectos. Evaluar y aprender son dos procesos que se retroalimentan mutuamente. Concebir la evaluación como un proceso de aprendizaje resulta más prometedor que verla únicamente como una medición de los resultados alcanzados. Los docentes deben comprender que la evaluación debe trascender los objetivos previamente establecidos y estar abierta a lo no planificado, lo incierto, lo imprevisto y lo indeterminado.
Deben implementarse estrategias de evaluación cualitativa que destaquen el proceso de aprendizaje y no únicamente sus resultados. Esto favorecerá un aprendizaje profundo y, además, las estrategias de evaluación contribuirán al propio proceso de aprendizaje. Los docentes deben procurar que los estudiantes tengan plena confianza en que existen innumerables respuestas posibles para una misma pregunta. Esa confianza se logra cuando el docente analiza críticamente las respuestas de los estudiantes y recompensa la creatividad.
Se debe enseñar a los estudiantes a utilizar la tecnología a su favor. La educación en línea ha demostrado que este sistema funciona, ya que es más flexible, más enriquecedor y obliga tanto a docentes como a estudiantes a alejarse de procesos obsoletos y modelos educativos tradicionales. Al mismo tiempo, impulsa a los docentes a buscar formas de fortalecer sus relaciones con los estudiantes y superar las barreras de la distancia.
Algunas ideas para considerar:
- Realizar encuestas a docentes y estudiantes sobre la necesidad de aplicar la educación a situaciones de la vida real.
- Brindar apoyo constante e integral a los estudiantes por parte de los docentes, y a los docentes por parte del personal administrativo de la institución. La generación de ideas y la colaboración deben ser bienvenidas.
- Implementar un curso al inicio de los programas dedicado al autoconocimiento.
- Desarrollar discusiones semanales basadas en casos reales o situaciones simuladas en las que los estudiantes participen activamente.
- Aplicar encuestas al finalizar cada curso para obtener retroalimentación tanto de estudiantes como de docentes sobre la naturaleza de sus relaciones.
La naturaleza de las relaciones entre estudiantes y docentes hace referencia a un concepto que admite numerosos matices y distintos niveles de complejidad al analizar su influencia sobre el aprendizaje y la construcción del conocimiento. El proceso de aprendizaje debe constituir una experiencia transformadora tanto para los estudiantes como para los docentes.
La influencia del docente en la formación adecuada de los estudiantes se refleja en sus logros y en su desempeño académico. Las relaciones positivas y eficaces que los estudiantes mantienen con sus docentes están ampliamente asociadas con un buen rendimiento en diversas asignaturas. La figura motivadora del docente favorece el desarrollo del potencial cognitivo del estudiante. Los docentes constituyen un pilar fundamental en el desarrollo del aprendizaje estudiantil; son los guías de su razonamiento y de la construcción de su proyecto personal. Todo ello con el propósito de estimular capacidades como la memoria, la percepción, la atención, el razonamiento y las funciones ejecutivas.
La evolución de los estudiantes está estrechamente vinculada a la cooperación y la comunicación con sus docentes. Construir una relación de confianza y seguridad entre ambas partes durante el proceso de enseñanza-aprendizaje es esencial para fortalecer tanto los conocimientos como las habilidades necesarias para afrontar la vida real. De lo contrario, si el ambiente generado se basa en una interacción superficial, la educación impartida no alcanzará niveles óptimos.
Los docentes desempeñan el papel de guías y asesores en la vida de los estudiantes con miras a su futuro profesional. En la actualidad, no solo asumen el rol de formadores de las mentes del futuro, sino que también se involucran en el bienestar de sus estudiantes y en su éxito profesional. En este sentido, el docente supervisa, establece metas, brinda apoyo, transmite valores y orienta a lo largo de todo el proceso educativo.
El vínculo entre estudiante y docente constituye el principal soporte sobre el cual se construye el conocimiento académico y, como tal, contribuye al desarrollo integral de los estudiantes en los ámbitos social, personal y profesional. Asimismo, la figura del docente, al adoptar una actitud de empatía y flexibilidad hacia los estudiantes, influye positivamente en su aprendizaje y les permite fortalecer su confianza, seguridad y esfuerzo. Una buena relación entre estudiantes y docentes está estrechamente relacionada con un mayor rendimiento académico; además, los estudiantes desarrollan una mayor autonomía y muestran una mayor motivación para alcanzar el éxito.
Referencias
Gini-Newman, G., & Case, R. (2018) Creating thinking classrooms: leading educational change for this century, 1st ed. Corwin.
Jensen, E. and McConchie, L. (2020) Brain-based learning: teaching the way students really learn, 3rd ed. Corwin.
